Un campus universitario funciona como un ecosistema distribuido, donde la distancia entre edificios puede marcar la diferencia en una emergencia vital. Este artículo analiza cómo organizar la cardioprotección universitaria desde una lógica de proximidad, priorizando facultades y bibliotecas.

Las universidades españolas son auténticas ciudades en miniatura. Campus extensos, múltiples edificios, facultades especializadas, bibliotecas con alta ocupación, residencias universitarias, instalaciones deportivas y zonas comunes abiertas a la ciudadanía. Cada día, miles de estudiantes, docentes, investigadores, personal de administración y visitantes conviven en espacios muy diversos, con ritmos y usos distintos.

Esta complejidad convierte a las universidades en entornos de riesgo cardiovascular real, no por una actividad extrema, sino por la densidad de personas, la edad heterogénea de los usuarios y la dificultad de garantizar tiempos de respuesta homogéneos ante una emergencia médica grave. En este contexto, la cardioprotección universitaria no puede abordarse con una única solución centralizada. Requiere un despliegue planificado por facultades y bibliotecas, adaptado a la realidad de cada edificio.

Este artículo desarrolla cómo diseñar un modelo de cardioprotección específico para universidades en España, centrado en la correcta distribución de desfibriladores DEA, la organización por zonas y la reducción efectiva de los tiempos de respuesta.

La universidad como entorno cardiovascularmente complejo

A diferencia de otros centros educativos, las universidades presentan una serie de particularidades que condicionan cualquier plan de emergencia:

  • Gran extensión física, a menudo con edificios dispersos.
  • Población muy numerosa y variable, con picos en época lectiva y exámenes.
  • Uso intensivo de bibliotecas, especialmente en periodos de alta concentración y estrés.
  • Edificios antiguos combinados con nuevas construcciones.
  • Actividades sedentarias prolongadas (estudio, investigación) junto a actividad física puntual.
  • Presencia de personas adultas y sénior (profesorado, PAS, visitantes).

Según el Ministerio de Sanidad, la mayor parte de las paradas cardiacas se producen fuera del ámbito hospitalario y en espacios de uso cotidiano. Las universidades, por volumen y diversidad de usuarios, forman parte de ese escenario.

Por qué la cardioprotección universitaria debe desplegarse por edificios

Uno de los errores más frecuentes es considerar la universidad como una única unidad operativa. En la práctica, cada facultad o biblioteca funciona como un microentorno independiente, con flujos, horarios y ocupaciones distintas.

El European Resuscitation Council (ERC) recomienda que los desfibriladores de acceso público se ubiquen de forma que puedan utilizarse en menos de 3–5 minutos desde cualquier punto. En un campus universitario, esto solo es posible mediante un despliegue descentralizado, que tenga en cuenta:

  • Distancias reales entre edificios.
  • Alturas y plantas.
  • Accesos restringidos.
  • Zonas de alta ocupación continuada (bibliotecas).
  • Horarios ampliados o nocturnos.

Facultades y bibliotecas: dos prioridades claras en el despliegue

Dentro de una universidad, no todos los espacios tienen el mismo perfil de riesgo ni la misma densidad de personas.

Facultades

Las facultades concentran:

  • Aulas con alta ocupación.
  • Pasillos con gran tránsito.
  • Laboratorios y talleres específicos.
  • Despachos de profesorado.
  • Zonas administrativas.

Los picos de afluencia suelen coincidir con cambios de clase, evaluaciones y eventos académicos.

Bibliotecas

Las bibliotecas universitarias son espacios especialmente sensibles:

  • Ocupación elevada y sostenida.
  • Permanencias prolongadas.
  • Estrés académico.
  • Silencio que puede retrasar la detección de una emergencia.
  • Horarios ampliados, incluso nocturnos o fines de semana.

Por estos motivos, las bibliotecas deben considerarse zonas prioritarias de cardioprotección dentro del campus.

Datos que explican la necesidad de cardioprotección en universidades

La planificación debe basarse en datos objetivos, procedentes de fuentes oficiales:

Indicador Dato aproximado Fuente oficial
Paradas cardiacas extrahospitalarias/año 30.000–40.000 Sistema Nacional de Salud
Supervivencia con desfibrilación < 5 min > 50 % European Resuscitation Council
Supervivencia sin desfibrilación precoz < 10 % CERCP
Tiempo medio de llegada del 112 en entornos urbanos 7–10 minutos Servicios autonómicos 112
Estudiantes universitarios en España > 1,6 millones Ministerio de Universidades
Uso intensivo de bibliotecas Picos en exámenes Universidades públicas

El ERC recuerda que cada minuto sin desfibrilación reduce la probabilidad de supervivencia entre un 7 % y un 10 %, lo que en campus extensos resulta especialmente crítico.

Criterios para decidir cuántos DEA necesita una universidad

No existe una cifra universal. El número de DEA debe definirse a partir de criterios técnicos:

  • Superficie total del campus.
  • Número de edificios.
  • Altura y plantas por edificio.
  • Ocupación máxima prevista.
  • Horarios de apertura.
  • Distancia entre puntos críticos.

Como regla general, cada facultad y cada biblioteca principal debería disponer, al menos, de un DEA accesible, ampliando el número en edificios grandes o con varias alas.

Dónde ubicar los DEA dentro de facultades y bibliotecas

La ubicación correcta es tan importante como el número de dispositivos.

Zonas recomendadas en facultades

  • Vestíbulo principal o conserjería.
  • Pasillo central de mayor tránsito.
  • Planta con mayor ocupación.
  • Zona próxima a laboratorios o talleres.
  • Accesos a aulas magnas.

Zonas recomendadas en bibliotecas

  • Entrada principal.
  • Mostrador de información o préstamo.
  • Planta de mayor afluencia.
  • Zona de estudio 24 h (si existe).

El objetivo es que cualquier persona pueda llegar al DEA en menos de 3 minutos, incluso en momentos de máxima ocupación.

Señalización: imprescindible en campus grandes y complejos

La señalización del DEA debe cumplir la normativa autonómica y las recomendaciones internacionales, pero adaptándose a la escala universitaria:

  • Pictogramas universales de desfibrilador.
  • Señales homologada visibles a distancia.
  • Flechas direccionales en pasillos y escaleras.
  • Inclusión del DEA en planos del campus y apps universitarias.
  • Cartelería informativa en zonas comunes.

Diversas guías universitarias de autoprotección destacan que la señalización clara reduce significativamente los tiempos de localización en situaciones de estrés.

El papel del personal universitario y de la comunidad académica

La cardioprotección universitaria es una responsabilidad compartida.

Personal de administración y servicios (PAS)

  • Presencia continua en edificios.
  • Conocimiento del espacio.
  • Papel clave como primer interviniente.

Profesorado e investigadores

  • Referentes para estudiantes.
  • Capacidad de liderazgo en emergencias.
  • Presencia habitual en facultades y bibliotecas.

Estudiantes

  • Mayoritariamente adultos.
  • Potenciales primeros testigos.
  • Gran capacidad de difusión de buenas prácticas.

El Comité Español de Resucitación Cardiopulmonar (CERCP) subraya que la RCP por testigos es un factor decisivo en la supervivencia, incluso cuando no se trata de personal sanitario.

Lista 1. Zonas universitarias que deben priorizarse en cardioprotección

Para optimizar recursos, las universidades deberían priorizar los siguientes espacios:

  • Bibliotecas universitarias.
  • Facultades con mayor número de estudiantes.
  • Aulas magnas y salas de actos.
  • Edificios con horarios ampliados.
  • Instalaciones deportivas.
  • Residencias universitarias.
  • Zonas administrativas con alta afluencia.
  • Espacios compartidos con la ciudadanía.

Lista 2. Beneficios de un despliegue por facultades y bibliotecas

Un modelo descentralizado de cardioprotección aporta ventajas claras:

  • Reducción real de los tiempos de respuesta.
  • Mayor accesibilidad al DEA en todo el campus.
  • Adaptación a la realidad de cada edificio.
  • Mejor cumplimiento de planes de autoprotección.
  • Mayor implicación del personal universitario.
  • Incremento de la seguridad percibida por estudiantes.
  • Refuerzo de la imagen institucional de la universidad.
  • Contribución directa a la salud pública.

Integración con planes de autoprotección y normativa

La cardioprotección debe integrarse en:

  • Planes de autoprotección universitarios.
  • Protocolos de emergencia del campus.
  • Coordinación con servicios 112 y policía universitaria.
  • Programas de prevención de riesgos laborales.
  • Estrategias de campus saludable.

Esta integración facilita auditorías, justifica inversiones y refuerza la coherencia institucional.

Universidades que salvan vidas: la cardioprotección como estándar de campus

Las universidades no solo forman profesionales: forman sociedad. Implantar un modelo de cardioprotección basado en el despliegue por facultades y bibliotecas permite responder de forma eficaz cuando cada minuto cuenta.

Una universidad cardioprotegida:

  • Protege a estudiantes, personal y visitantes.
  • Reduce desigualdades en tiempos de respuesta.
  • Cumple con criterios de prevención y autoprotección.
  • Refuerza su compromiso con la salud y el bienestar.
  • Contribuye activamente a salvar vidas dentro y fuera del campus.

Convertir la cardioprotección en un estándar universitario es una decisión estratégica, responsable y alineada con el papel social de la universidad en España.

Referencias oficiales

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